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La testosterona es una hormona esencial para los hombres. Cuando los hombres no producen de forma natural suficiente testosterona debido a la edad o a una afección médica, pueden sufrir una serie de efectos secundarios, que van desde una disminución de la libido hasta una reducción de la masa muscular y la densidad ósea. Los hombres pueden sufrir, tanto física como mentalmente, las consecuencias de una carencia significativa de esta hormona, por lo que a algunos se les recomienda someterse a una terapia con testosterona.
A los hombres se les puede recetar gel o inyecciones de testosterona, o un esteroide anabólico-androgénico (SAA), para restablecer sus niveles hormonales a la normalidad. Sin embargo, la terapia con testosterona puede provocar efectos secundarios negativos, entre ellos un mayor riesgo de cáncer de próstata, infarto de miocardio o ictus.
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Terapias con testosterona que se prescriben habitualmente
Si te han diagnosticado un nivel bajo de testosterona, es posible que te hayan recetado:
- AngroGel
- Dep-Testosterona
- Bio-T-Gel
- Testim
- Axiron
- Androderm
- Delatestryl
- Fortesta
- Vogelxo
- Striant
Algunos de estos medicamentos son geles, mientras que otros son parches cutáneos, parches bucales, inyecciones o implantes.
Los peligros de la terapia con testosterona
La terapia con testosterona puede tener muchos efectos secundarios negativos, como por ejemplo:
- Acné u otras reacciones cutáneas
- Sensibilidad, hinchazón y aumento del tejido mamario
- Hinchazón en los tobillos
- Apnea del sueño
- Reducción del tamaño de los testículos
- Disminución de la producción de espermatozoides
- Nivel elevado de glóbulos rojos
- Tumores de próstata cancerosos y no cancerosos
- Toxicidad hepática
- Cambios de estado de ánimo
- Depresión
Un recuento elevado de glóbulos rojos puede resultar especialmente preocupante, ya que puede aumentar la probabilidad de que se formen coágulos, lo que conlleva un mayor riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus. Además, cuanto mayor sea la edad a la que se toma testosterona, mayor es el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares.
Es posible que el corazón no sea el único órgano afectado por la testosterona o los AAS, que son una versión sintética de esta hormona. Existe una relación entre las dosis elevadas de terapia con testosterona y la toxicidad hepática.
A algunos médicos también les preocupa la posible relación entre la terapia con testosterona y el cáncer de próstata. La terapia hormonal sustitutiva puede aumentar el crecimiento benigno de la próstata y, potencialmente, contribuir al aumento del tamaño de un cáncer de próstata ya existente.
Las dosis elevadas de testosterona y de AAS también pueden provocar cambios de personalidad, y los hombres que abusan de la testosterona o de los AAS corren un riesgo especialmente elevado.
Algunos hombres sufren depresión o se vuelven hostiles y agresivos. Además, no mantener unas dosis elevadas de testosterona o de AAS puede provocar síntomas de abstinencia, como fatiga, irritabilidad, depresión, insomnio, falta de apetito y disminución del deseo sexual.