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Las mallas quirúrgicas se utilizan para reforzar tejidos dañados o debilitados del interior del cuerpo. Las mallas suelen estar fabricadas con materiales sintéticos, como el polipropileno o el poliéster, aunque existen productos de origen animal para determinadas situaciones. Cuando están fabricadas con materiales sintéticos, este dispositivo médico no es reabsorbible y se considera un implante permanente.
Las mallas quirúrgicas, en particular las mallas vaginales, pueden constituir un tratamiento necesario para numerosas lesiones y afecciones. Sin embargo, han provocado complicaciones debilitantes en muchas mujeres. Los efectos secundarios nocivos derivados de las mallas vaginales se han vuelto tan graves y frecuentes que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) las considera ahora un producto sanitario de clase III y de alto riesgo, lo que requiere una autorización previa a su comercialización.
Si un médico le ha implantado una malla vaginal o una banda de malla para tratar una afección médica y, como consecuencia, ha sufrido efectos secundarios graves, póngase en contacto con nosotros en Kisling, Nestico & Redick de inmediato. Dependiendo de su situación, es posible que pueda presentar una reclamación por responsabilidad civil por productos defectuosos contra el fabricante del implante de malla.
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Cuándo se suele utilizar la malla quirúrgica
Las mallas quirúrgicas no están destinadas exclusivamente a problemas ginecológicos, aunque se utilizan habitualmente para tratar el prolapso de órganos pélvicos (POP) y la incontinencia urinaria de esfuerzo (SUI) en las mujeres.
Las mallas transvaginales y transabdominales se utilizan a menudo para tratar el prolapso de órganos pélvicos (POP), una afección en la que la vejiga, el útero o el recto descienden hacia la vagina o a través de ella. Además, las mallas de sujeción se utilizan para tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE), una afección que se produce cuando determinadas actividades provocan la pérdida de orina por la uretra.
Complicaciones derivadas del uso de mallas vaginales
Aunque la malla vaginal está destinada a corregir una afección médica, a menudo provoca lesiones por sí misma. Los bordes de la malla sintética pueden lacerar o perforar órganos cercanos, como el útero, la vejiga o los intestinos. Otras lesiones frecuentes se deben a que la malla se desplaza por el cuerpo, lo que provoca laceraciones y perforaciones internas.
Entre las consecuencias de estas complicaciones se encuentran:
- Dolor intenso
- Hemorragia
- Incontinencia
- Infecciones del tracto urinario
- Incapacidad para mantener relaciones sexuales
- Incapacidad para caminar
La malla puede aumentar considerablemente el riesgo de infección. Esto se debe, en parte, a su capacidad para cortar o perforar otros tejidos y, en parte, al tipo de material, que puede favorecer la proliferación de bacterias. Si una infección no se diagnostica y se trata rápidamente, puede extenderse por todo el cuerpo y provocar la muerte.
Muchas de las complicaciones potencialmente incapacitantes asociadas a las mallas vaginales no se manifiestan de inmediato. Pueden pasar meses o incluso más de un año hasta que aparezcan las complicaciones o los síntomas se hagan evidentes. Sin embargo, este retraso en el diagnóstico y el tratamiento puede agravar las lesiones.
