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El 36 % de los estadounidenses tiene miedo a los tratamientos dentales. Sin embargo, incluso sin sufrir dentofobia, probablemente estarás de acuerdo en que ir al dentista no es la forma más emocionante de pasar el rato. Aun así, la mayoría de nosotros reconocemos la importancia de la salud bucodental y confiamos en que los dentistas nos proporcionen una atención de calidad.
Por desgracia, un profesional de la odontología podría traicionar esa confianza cada vez que acudas a su consulta. Si has sido víctima de una negligencia odontológica en Ohio, es posible que tengas derecho a una indemnización.
Demostrar la negligencia en un caso de negligencia dental es complicado. Los abogados expertos en negligencia dental de Columbus del bufete Kisling, Nestico & Redick pueden guiarte a lo largo del proceso y ayudarte a conseguir la máxima indemnización. Llama a nuestros abogados especializados en lesiones personales de Columbus al (614) 487-8669 para concertar una consulta gratuita y sin compromiso.
¿Qué es la negligencia odontológica?
La negligencia odontológica es una forma de negligencia médica. Ambas implican la negligencia de un profesional sanitario.
Los dentistas de Columbus y otros profesionales de la salud dental deben tratar a los pacientes con un nivel de atención adecuado. Si no siguen los pasos y los protocolos médicos adecuados, podrían causar daños a un paciente.
Aunque hay muchas formas en las que esto puede ocurrir, algunos de los ejemplos más comunes de negligencia dental son:
Falta de diagnóstico
Es posible que los profesionales de la odontología no diagnostiquen una afección dental con rapidez o precisión. Cuanto más tiempo pase sin que se le diagnostique, más tiempo estará sin recibir tratamiento y mayor será la probabilidad de que sufra complicaciones graves.
Por ejemplo, si padeces una enfermedad de las encías y tu odontólogo no la diagnostica, podrías sufrir retracción de las encías, infecciones óseas, pérdida de dientes y otras complicaciones.
Errores de anestesia
Antes de la mayoría de las intervenciones odontológicas, se te administrará anestesia local (novocaína). Tu profesional de la salud dental debe conocer la dosis correcta y el método de inyección adecuados para adormecerte correctamente.
Si te administran demasiada anestesia o te la inyectan de forma incorrecta, podrías sufrir lesiones como daños nerviosos permanentes. Si te administran muy poca anestesia, podrías sentir un dolor intenso durante la intervención.
Cuestiones relacionadas con la cirugía y la extracción
Un tipo grave de negligencia odontológica consiste en una extracción dental incorrecta u otros errores en la cirugía oral. Por ejemplo, un cirujano oral podría extraer accidentalmente el diente equivocado, fracturarse la mandíbula o provocar una hemorragia excesiva.
Negligencia en el manejo de los equipos
Los dentistas pueden provocar graves problemas de salud si no limpian y esterilizan adecuadamente los instrumentos o si utilizan una herramienta inadecuada durante una intervención.
Falta de consentimiento informado
Los profesionales de la odontología deben obtener el consentimiento informado del paciente antes de realizar cualquier intervención. El consentimiento informado consiste en facilitar al paciente la información pertinente sobre el tratamiento y proceder únicamente si el paciente da su consentimiento.
Los dentistas que no informen sobre los posibles riesgos o complicaciones antes de realizar una intervención pueden incurrir en negligencia profesional.
Errores en la medicación
Si un dentista o un farmacéutico comete un error en relación con la medicación para tu tratamiento dental, puedes sufrir daños graves, incluidas lesiones mortales.
Lesiones habituales derivadas de negligencias dentales en Ohio
Lamentablemente, la negligencia odontológica puede causar daños importantes. Entre las lesiones más habituales se encuentran:
- Daño en los nervios o en los tejidos, que podría provocar parálisis o pérdida permanente de sensibilidad en la cara, los labios o la lengua.
- Enfermedades como el cáncer oral, que pueden extenderse cuando el dentista no detecta a tiempo los signos de alerta.
- La pérdida de dientes provocada por extracciones mal realizadas, caries no tratadas o una enfermedad de las encías en fase avanzada.
- Infecciones que se producen a causa de instrumentos no esterilizados, fragmentos dentales retenidos o heridas postoperatorias no tratadas.
- Dolor crónico en la mandíbula, los dientes o la cara que persiste mucho tiempo después de la intervención inicial.
- Daño estructural en el hueso maxilar, los dientes adyacentes o los tejidos blandos que requiere una intervención quirúrgica correctiva.
La recuperación de estas lesiones puede conllevar gastos médicos elevados y tratamientos que requieren mucho tiempo. Quizás te preguntes cómo hacer frente a los gastos de la recuperación. KNR está aquí para ayudarte.
Lesiones del nervio dental
Algunos de los casos más graves de negligencia odontológica implican lesiones en los nervios lingual o alveolar inferior, que controlan la sensibilidad de la lengua, los labios, el mentón y el labio inferior. Cuando estos nervios sufren contusiones, se distienden o se seccionan, el resultado puede ser parestesia (entumecimiento o hormigueo persistente), una sensación de ardor o pérdida del gusto.
Las lesiones nerviosas suelen producirse tras la extracción de muelas del juicio, la colocación de implantes dentales o las inyecciones de anestesia administradas a demasiada profundidad o en un lugar incorrecto. Algunos pacientes se recuperan en el transcurso de varios meses, pero otros sufren una pérdida sensorial permanente que afecta a la alimentación, el habla y la vida cotidiana.
Fracaso de los implantes dentales
Un implante dental debería ayudarte a recuperar la mordida y la confianza en ti mismo, pero un implante mal planificado o mal colocado puede tener el efecto contrario. Los implantes fracasan cuando el profesional coloca el poste de forma incorrecta, perfora un nervio o un seno paranasal, o no detecta una densidad ósea insuficiente antes de la intervención quirúrgica.
La infección en torno a la zona del implante, conocida como periimplantitis, también puede provocar que el implante se afloje y que el hueso circundante se deteriore. Corregir un implante fallido suele implicar su extracción, un injerto óseo y una segunda intervención quirúrgica, todo ello con un coste y unas molestias considerables para el paciente.
Infecciones tras una extracción
Una infección tras la extracción de un diente no siempre forma parte del proceso normal de cicatrización. Cuando la cavidad alveolar queda expuesta, se desprende el coágulo o los instrumentos no se esterilizan adecuadamente, las bacterias pueden proliferar. Esto puede provocar una alveolitis seca, una afección dolorosa que retrasa la cicatrización, u osteomielitis, una infección ósea grave de la mandíbula.
Las infecciones graves pueden extenderse al torrente sanguíneo o a los tejidos más profundos de la cabeza y el cuello. Es fundamental un diagnóstico precoz, y un dentista que ignore signos evidentes de infección o no prescriba el tratamiento adecuado puede ser responsable de los daños que se deriven de ello.